sábado, 12 de abril de 2008

Etapa 11: De Maeztu a Vitoria

Con la culminación de la etapa de hoy, vamos a dar un importante paso en nuestro objetivo, puesto que en la siguiente etapa ya entramos en Bizkaia, a tiro de la finalización de este proyecto.

En esta ocasión lamentamos que Larra no haya podido acompañarnos muy a pesar suyo, puesto que tiene una importante lesión en una rodilla que no le permite hacer ningún esfuerzo. Desde hace tiempo ya venía padeciendo de fuertes molestias en las rodillas que paliaba llevando rodilleras, sin embargo la cosa ha ido a más y va a tener que estar en "dique seco" durante una temporada. Hemos tratado de demorar esta etapa en la idea de que se pudiese recuperar, sin embargo no ha sido posible y lo más probable es que no pueda acompañarnos más en lo que resta de recorrido hasta Bilbao. Tampoco nos ha acompañado Josean que ha tenido un compromiso familiar.

Como en anteriores ocasiones hemos estado dando vueltas al tema metereológico y, a pesar de que las previsiones no resultaban del todo buenas, al final nos hemos decidido en esta fecha. Lo cierto es que hemos acertado de pleno ya que el tiempo ha resultado inmejorable para andar con temperaturas de unos 15º, algo de sol, unas pocas manchas de nieve a partir de los 1.200 metros y nada de lluvia.

Respecto a los desplazamientos, Beltri ha venido en tren hasta Alsasua donde le han cogido Arantza y Juanjo, desplazándose los tres hasta Vitoria. En este punto nos han recogido a los dos Carlos y, así, hemos ido hasta Maeztu en el coche. A la vuelta Carlos les llevaba hasta Maeztu a recoger el coche para volver, unos a Pamplona y Carlos a Vitoria. El plan bastante sencillo y sumamente práctico.

Alrededor de las 9´30 horas iniciamos el recorrido tomando una pista asfaltada que sale de la carretera A-132 en el mismo pueblo de Maeztu (669 metros) en dirección al pueblo de Apellániz, orientación O; unos cincuenta metros más adelante desaparece el asfalto siendo sustituido por tierra de mayor comodidad para andar. Sin apenas darnos cuenta en poco más de media hora entramos en la villa de Apiñaniz/Apellániz (743 metros) en cuyo lugar se erigen varias edificaciones blasonadas de singular construcción, destacando el Palacio de los Neira y la Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora, de portada románica y torre señorial construida entre los siglos XVII y XVIII. "Apellániz-Apiñaniz es villa desde muy antiguo. Aparece nombrada de diferentes maneras a lo largo de los años en los documentos de la Reja de San Millán.
Ostenta el título de villa, que le fue dada al Marqués de Castrofuerte. En la antigüedad era transitada por las gentes que desde la Rioja y Navarra se dirigían hacia la Llanada y Cantabria, siendo conocida como "Camino de los Arrieros"
.

Unas cuantas fotos del lugar y continuamos nuestro recorrido tomando la "Senda El Cartero" según indica un cartel en el mismo pueblo. Nada más dejar las últimas casas de Apellániz se inicia una bonita ascensión por una pequeño sendero, al principio, que discurre paralelo a una regata con abundante agua en esta época del año, entre un bosque bastante abierto de hayas. A media altura podemos contemplar lo que en su momento debió de ser una presa para el agua mediante un muro de hormigón, hoy en desuso, y es a partir de este punto en el que el camino se hace más ancho y se percibe la importancia que debió de tener en otros tiempos esta senda, con un piso empedrado para facilitar el tránsito de carruajes y caballerías.

Un precioso corte longitudinal en las rocas nos indica el trayecto que debemos tomar para llegar a la primera cumbre de nuestro recorrido de hoy, que no es otra que la del Monte San Cristóbal (1.057 metros) desde cuya cima podemos contemplar hacia el W una preciosa vista de los pueblos que hemos dejado a nuestros pies y los del resto del pequeño valle. En la cumbre se encuentran reunidos un punto geodésico, un pequeño buzón y una cruz de hierro de unos tres metros de altura. El día está siendo muy soleado y la temperatura excelente para andar.

Por terreno abierto descendemos hasta los 1.011 metros para aproximarnos a la visera que discurre por encima del corte que se produce en esta parte de la sierra, y que en cómodo andar nos lleva por parajes de singular belleza. Por arriba el terreno sigue siendo despejado con la presencia de numerosas hayas y matas de enebro desperdigadas, y abajo a nuestra izquierda podemos contemplar diversidad de formas que conforma el terreno, con gradas de importante dimensión que se van quebrando hasta llegar a los sucesivos valles que se encuentra entre nuestro punto y la Sierra de Toloño. El camino se convierte en un paseo placentero que nos lleva directamente hasta el monte San Justi (1.028 metros) que no destaca especialmente del terreno por el que venimos caminando. La presencia de otro punto geodésico y dos diferentes buzones, son las referencias notables de este monte. Una breve parada nos permite reponer energías, aprovechando para tomar algún alimento.

Desde San Justi tomamos dirección N abandonando el perfil que traíamos sobre el desplome y adentrándonos más en la sierra. De lejos ya podemos contemplar el sistema montado en la cima del Kapildui por la Agencia Vasca de Meteorología, que nos sirve como referencia ya que éste es el siguiente punto donde pensamos llegar.

Es abundante la presencia de caballos y de ganado vacuno de raza pirenaica que deambulan a su antojo por los abundante y extensos claros de hierba, por donde nosotros también pasamos alternando con algunas zonas rocosas de pequeña entidad. El enebro y las hayas siguen estando presentes dando un enorme colorido al paisaje.

Parecía cerca la torre que destaca en su cima, pero nos ha costado llegar hasta el Kapildui (1.177 metros) como hora y cuarto desde San Justi. Lo primero que podemos observar es la presencia de un cartel que reza "Prohibida la entrada sin autorización - Area de entrenamiento", puesto que en esta zona se encuentran las instalaciones que la Ertzaina dispone para entrenamientos de sus grupos especiales (los llamados Berrocis) . Toda la cima está ocupada a su vez por otra instalación en la que destaca una torre circular de unos treinta metros de altura que sirve para detectar tormentas, y se supone que también tendrá alguna otra utilidad. Un nuevo punto geodésico y un pequeño buzón se encuentran situados junto a la cerca metálica que protege las comentadas instalaciones.

Dejamos este monte y tomamos un sendero paralelo a una alambrada en la que constantemente se nos recuerda la prohibición de entrar en la zona colindante. Esta zona que ahora recorremos está totalmente poblada por un amplio bosque de hayas, de tal manera que el camino se convierte en un verdadero placer dada la temperatura existente y la belleza del entorno. En breve y con toda la floración ya realizada, es absolutamente recomendable darse un paseo por estos bosques. Destacar que en nuestro camino pasamos por una sima de especial relevancia, llamada el Silo de Okina (983 metros). "Se trata de un amplio boquete circular, de unos 12 metros de diámetro y 32 de caída vertical, muy conocido en la comarca por las leyendas que lo envuelven: personas en él desaparecidas, tesoros celosamente guardados por fieras mitológicas, manifestaciones de extraños fenómenos meteorológicos, ser una de las moradas de la diosa Mari, y un sinnúmero de curiosas anécdotas que agrandan su hálito misterioso" se dice también que esta sima está guardada por un toro de Oro que suele salir al ataque de quien llega a molestar, ¡menos mal que no nos ha salido a nosotros!.

Poco más tarde ya podemos ver a nuestros pies el pueblo de Okina (790 metros), hacia el cual descendemos por una pista con algo de desnivel que rápidamente nos lleva hasta la plaza de la pequeña población. Una fuente que se encuentra a la misma entrada nos invita a hacer una breve parada para reponer líquidos.

Okina pertenece al ayuntamiento de Bernedo, junto con los pueblos de Angostina, Navarrete, Villafría, Urturi, San Román de Campezo, Quintana, Urarte, Marquínez, Arluzea, Berroci e Izarza. "Este pueblo se sitúa en la zona de influencia templaria de Otxate, Argandoña y San vicentejo, con lo cual no es extraño que en época medieval fuese camino bien de la ruta del vino hacia la Rioja o bien una alternativa del camino de Santiago que pasa cerca de aquí. La iglesia románica con advocación a Santa Maria, construida en piedra de sillería, mantiene una hermosa portada y el ábside bien conservados".

Continuamos nuestro recorrido que parte hacia el O por la misma iglesia, tomando un sendero no marcado que discurre por el lindero de una parcela sembrada de cereal, paralela a un pequeño arroyo. El suelo está húmedo de días anteriores y nuestras botas van cogiendo una capa de tierra arcillosa que hace muy pesado nuestro caminar. Poco más arriba pasamos a terreno fijo de monte y el andar se hace muy diferente y más placentero, a pesar de que estamos remontando una pendiente de cierto desnivel que nos lleva hasta el cresterío inmediato. En esta parte el pequeño arroyo adquiere mayor importancia y presenta desplomes que atraen nuestra atención por su plasticidad.

Hemos llegado al cresterío en unos treinta minutos de subida y unos minutos más adelante logramos llegar a la cumbre del Palogan (1.029 metros) última cima de la jornada de hoy, donde somos recibidos con cuatro gotas de lluvia que desaparecen rápidamente. Esta cima tiene dos puntos distintos de referencia con buzón en ambos que se encuentran al mismo nivel de altura; el segundo que pisamos también está señalizado con un punto geodésico y su correspondiente buzón, así como por la presencia de varios tejos que, más tarde, vamos a comprobar existen con inusual presencia en esta parte geográfica. Desde aquí podemos ver toda la Sierra Cantabria y las cumbres nevadas de Valdezkarai con el San Lorenzo, así como una amplia vista de toda la llanada alavesa y de su capital, y al fondo la cumbre nevada del Gorbea, por cuya cima pasaremos en la próxima etapa.

Hacemos una parada más sería para dar cuenta de la comida que llevamos y, como en ocasiones anteriores, los navarricos se descuelgan con sendos bocadillos; Juanjo en esta ocasión lleva… ¡magras con tomate!, toda una anécdota en cuestión culinario-montañero. El organismo de alguno de nosotros difícilmente aceptaría este tipo de comida en pleno ejercicio físico, sin embargo estos navarros deben estar hechos de piedra, por lo menos sus estómagos. No hacemos asco a un buen trago de vino de la bota que siempre lleva Juanjo, así como a un vaso caliente del café de Arantza.

Tras esta parada tan "enriquecedora" tomamos una pista en dirección N, que en suave descenso y por un frondoso hayedo, con presencia como se ha comentado de bastantes tejos, en una hora nos baja sin ningún tipo de dificultad hasta el pueblo de Monasterioguren (596 metros), tras cruzar en varias ocasiones el cauce de un arroyo con bastante caudal en esta ocasión. Este pueblo pertenece al municipio de Vitoria y un mojón en la carretera asfaltada que llega hasta el mismo, nos indica que sólo faltan cinco kilómetros para llegar a la capital.

Tras un corto trayecto por la carretera, tomamos un sendero que al poco tiempo nos lleva hasta el pueblo de Mendiola (565 metros) en el que se ven más construcciones dada su proximidad con Vitoria.

Hemos dejado a nuestra izquierda en dirección O el pequeño promontorio de Olarizu, conocido localmente por la celebración anual de una romería el primer lunes después de la Virgen de setiembre. "Coincidiendo con la tradicional visita de los representantes del Ayuntamiento a los mojones que marcan los límites del municipio de Vitoria-Gasteiz, se celebra la subida popular al monte Olárizu. Los vitorianos acuden en romería y disfrutan de una fiesta con baile, alubiada y exhibiciones de deporte y danzas vascas".

Poco más adelante llegamos ya a la Casa de la Dehesa de Olarizu (548 metros), edificio que en su momento fue utilizado como de uso ganadero y que en la actualidad alberga las dependencias técnicas del Centro de Estudios Ambientales, disponiendo de aulas para diversos tipos de tallares públicos. A estas alturas de nuestro recorrido ya podemos afirmar que nos encontramos al final del mismo, si bien aún debemos adentrarnos en lo que se pudiera definir como núcleo urbano al objeto de llegar hasta la estación del ferrocarril, en la misma calle Dato, centro neurálgico de la ciudad.

Una fuente en las mismas campas que rodean la Casa de la Dehesa nos permite hacer una buena limpieza de nuestras embarradas botas. Nos hemos puesto en contacto con otro forero de Mendiak.net al objeto de tomar una cerveza con él, razón por la que no nos dirigimos directamente a la estación haciendo una parada previa en el barrio de La Zumaquera para estar con Kepa y comentar incidencias montañeras. Más tarde llegamos ya a la estación de RENFE, dando por finalizada oficialmente la etapa.
Hemos andado unos 36 kilómetros y empleado las ya habituales nueve horas en hacer este recorrido, que en esta ocasión sólo ha tenido un desnivel acumulado próximo a los mil metros, aspecto que ha suavizado la travesía.

Desniveles
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