sábado, 22 de marzo de 2008

Etapa 10: De Zudaire a Maeztu

Teníamos previsto haber realizado esta etapa el pasado sábado, día ocho, sin embargo optamos por dejarlo una semana más dada la nieve caída en esa semana, que hubiese dificultado enormemente la travesía.

En esta ocasión se ha sumado de nuevo Josean que ya anduvo con nosotros la etapa entre Elgoibar y Zestoa (etapa 3ª), así como la intentona fallida entre Donostia y Berastegi (etapa 5ª), que tuvimos que interrumpir en Andoain, calados de agua hasta los huesos. Ni que decir tiene que seguimos caminando por tierras navarras y Arantza y Juanjo no están dispuestos a dejarnos solos por eso de que podemos perdernos. Lo cierto es que les ha gustado nuestro propósito y según parece nuestra compañía, ya que han prometido acompañarnos hasta que lleguemos a Bilbao.

Organizar el desplazamiento de tantos desde puntos dispares, representa cierto engorro y nos hemos estado remitiendo correos con sugerencias de todo tipo respecto a los medios de transporte más adecuados. Al final ha triunfado la idea de que Charli iba en coche hasta Vitoria donde se encontraba con Josean y Carlos para coger el tren hasta Alsasua; en este punto se unirían a Larra y Beltri, venidos desde Donostia, para con el coche de este segundo trasladarse hasta Zudaire. Arantza y Juanjo iban en el coche de éste desde Pamplona hasta Zudaire, al llegar a Maeztu su amigo Agustín se encargaría de recogerlos para volver de nuevo a Zudaire, en compañía de Beltri y Larra; Carlos, Josean y Charli cogerían un autobús para volver a Vitoria. Como se puede observar, un verdadero "follón" de desplazamientos.

Iniciamos el recorrido casi a las nueve de la mañana, como una hora más tarde respecto a la hora que lo venimos haciendo hasta el momento, sin embargo los días están alargando y no vemos ningún problema respecto a que se nos pueda hacer de noche antes de llegar a Maeztu. El día se anuncia con posibilidades de que se produzcan algunas lloviznas, sin embargo la temperatura no se espera supere los 15 grados, con viento de poca intensidad, todo lo cual promete un día bastante bueno para andar.

Casi desde el mismo Zudaire (571 metros) tomamos en dirección SO una pista de tierra que durante unos tres kilómetros discurre sin apenas desniveles, entre robles, boj y enebros, hasta el inicio del Barranco de la Mina (615 metros) desde cuyo punto la pista va tomando cierto desnivel hasta el final de este barranco que nos sitúa ya a 950 metros de altitud. La presencia de puestos de caza nos indican que estamos en el Alto de la Cañada (1.000 metros) desde cuyo collado podemos ver al N el perfil de la Sierra de Urbasa y a sus pies diversos pueblos del Valle de Amescoa Alta, como Aranache, Eulate y Larraona. Seguimos por este plano del terreno e iniciamos el repecho que, por la zona llamada de Los Rasos, nos lleva directamente hasta el punto geodésico que señala el Raso de Vitoria (1.051 metros) donde hacemos una breve parada para tomar algún alimento. El día está totalmente despejado y el calor aprieta en ciertos momentos del recorrido. Nos encontramos en medio de la Sierra de Lokiz que vamos a cruzar en su totalidad de E a W.

Continuamos la marcha y después de un suave descenso, superamos otro nuevo repecho, en esta caso más corto que el de Los Rasos, para llegar hasta el Alto de Zikilamendi (1.092 metros), en cuyo lugar de encuentra una caseta que sirve como observatorio contra-incendios. Desde aquí podemos ver el Corral de Ramiro (1.052 metros) por donde pasamos después de un breve descenso. Toda esta parte del recorrido se encuentra libre de arbolado y está jalonado de enebro con muchos claros de hierba, terreno apropiado para el pasto de ganado caballar, que por cierto está representado por unos preciosos ejemplares de estilo percherón que se dejan fotografiar. Continuamos el recorrido sin perder altura, paralelos a un vallado de alambre de espino que pasamos sin dificultad, para arrimarnos poco más adelante a la pared que estamos dejando al S, a nuestra izquierda, asomándonos en un punto en que las rocas han creado un mirador natural sobre el Valle de Lana (615 metros) que podemos ver a nuestros pies, así como los pueblos de Narcué y Ulíbarri, y algo más alejados los de Viloria, Galbarra y Gastiáin.

Este valle debido a su dura climatología es conocido como "la Rusia pequeña", y se encuentra totalmente rodeado de montañas; por causa de su aislamiento geográfico es uno de los lugares mas desconocidos de Navarra ya que para poder visitarlo hay que entrar a él específicamente, puesto que no se encuentra de paso. Este valle tiene una amplia historia ya desde la Edad de Hierro, así como de la época romana de cuyo tiempo existen numerosos restos. "En el termino de Berrabia (Gastiain) hubo una fortificación donde se han encontrado varias monedas, pero lo mas importante son las 30 lápidas funerarias talladas con decoración e inscripciones, que procedentes probablemente de ese lugar, se reutilizaron en la construcción de la ermita de San Sebastián de Gastiain. Viendo este legado, se deduce que durante uno o mas siglos, existió no solo una fortaleza sino una población romana bastante numerosa y de todas las edades."

Este valle ha tenido en su historia más reciente situaciones constantes de conflictividad debido a su situación fronteriza entre reinos, principalmente en al año 1.220 en que Alava y Guipúzcoa se separan de Navarra para unirse al reino de Castilla. Tiempo más tarde, "en las Guerras Carlistas, el General Zumalacárregui libró en esta zona la Batalla de Arquijas. El valle se convierte en esta época en un lugar de paso para tropas y en Narcué se hace un hospital para atender a los heridos de guerra". En la actualidad en este valle se sigue produciendo el carbón vegetal siendo "de siempre" una importante fuente de ingresos para los pobladores de Viloria y Gastiáin, que disfrutaron de enorme fama en este oficio siendo contratados por pueblos como Oñate y Oca para tal menester.

Por un preciosos hayedo salpicado de boj, tomamos un sendero en dirección NW, y en un determinado momento hacemos un giro de noventa grados para tomar dirección S al objeto de situarnos de nuevo en las paredes que dan al Valle de Lana para caminar paralelos a la pared y llegar hasta la cima del Monte Santo (1.258 metros), cuyo lugar alcanzamos tras tener que superar una cerrada zona de boj que supera nuestras cabezas y nos oculta en el ascenso. En esta zona hay que tener mucho cuidado de no salirse del sendero al objeto de evitar lo que a nosotros nos ha ocurrido, que hoy no ha tenido demasiada importancia pero en otras circunstancias puede resultar muy penoso. De nuevo el valle se presenta a nuestros pies con enorme colorido dada la época del año en la que el cereal está totalmente verde.

Seguimos paralelos a la pared por zona totalmente despejada y en algunos tramos por preciosos bosques de roble y haya, para llegar hasta el Arnaba (1.255 metros) situado de nuevo en el mismo cortado de la sierra hacia el Valle de Lana. Proseguimos por la arista, próximos a una zona de desplome de singular belleza, donde las rocas presentan caprichosas formas y por donde debemos prestar especial atención en nuestro caminar, al objeto de evitar algún accidente.

Al poco tiempo hemos dejado los cortados y caminamos por una zona despejada, de mucho boj y hayas, algunas de descomunal tamaño, hasta situarnos al pie de la Cruz de Alda (1.121 metros) a cuya cima llegamos después de superar con bastante calor un repecho de unos cien metros, iniciando sin más la bajada hacia el Valle de Arana. Vamos a dejar definitivamente las tierras de Navarra para adentrarnos en las de Alava por donde vamos a caminar durante varias etapas más. Cruzamos un precioso hayedo por la vertiente N en un rápido descenso dado el fuerte desnivel existente, y una vez superado hacemos una parada en una zona abierta de campa, próxima ya al pueblo de de San Vicente de Arana a donde nos dirigimos.

Curiosamente Juanjo, que iba en cabeza, se ha separado del grupo y nos preguntamos si se habrá adelantado hasta el pueblo. Cuando ya llevamos un rato dando cuenta de nuestras provisiones de comida, una llamada al móvil de Carlos nos hace enterarnos de que Juanjo se encuentra más abajo preguntándose que es de nosotros; enterado de la situación da la vuelta sobre sus pasos y se presenta para participar también del momento de descanso. Lo cierro es que, sin decir nada a nadie, se había adelantado para hacer "una parada técnica", presumiendo que nos tenía que ver cuando pasásemos por su lado.

Es una situación que nunca se debiera haber dado dentro del grupo ya que de ninguna manera está justificado el que no avisase de sus intenciones; en ocasiones esta falta de comunicación suele coincidir con algún accidente y las consecuencias pueden resultar fatales.

Como en ocasiones anteriores, los navarricos siguen siendo fieles a su filosofía del bocadillo y bota de vino, y el que más y el que menos acepta de buen grado participar de este tipo de comida, sin dejar de lado la típica fruta, chocolate y frutos secos que habitualmente llevamos, pero en esta ocasión Arantza nos sorprende aún más haciendo aparecer de su mochila un enorme bizcocho de nueces, un termo de café con leche y sus correspondientes vasos de plástico. Ni podemos ni queremos dejar de saborear tan sabroso bizcocho y nos lanzamos con avidez a degustar un buen trozo del mismo, rehogado con el "cafelito" caliente. Todos nos mostramos escandalizados de nuestra actuación, pero no dejamos nada. Más tarde, el bizcocho en cuestión se haría notar en el estómago de algunos.

Levantamos el "campamento" y proseguimos la travesía para llegar al poco tiempo a San Vicente de Arana (798 metros) que se encuentra en el Valle de Arana, como hemos comentado ya en territorios de Euskadi, y que tiene comunicación con las Amescoas a través del paso de Larraona. Forman parte de este valle los pueblos de San Vicente de Arana, Ullibarri de Arana, Contrasta y Alda. La importancia de estos pueblos en épocas anteriores derivado de su situación geográfica resultó destacada. "La situación privilegiada de Kontrasta como tierra fronteriza con el reino de Navarra le confirió un indudable valor de defensa ya desde los mas remotos tiempos. Su elevada situación la permitía dominar el vecino Valle navarro de las Ameskoas. Por otro lado, fue encrucijada de caminos y tierra de paso entre Navarra, Castilla, Alava y el Cantábrico, desde Campezo a Navarra por Larranao y también a la llanada Alavesa por el puerto de Iturrieta"." Se cuenta que al hacer la muga con Navarra los de Kontrasta metieron tierra en los zapatos del encargado de hacer dicha limitación y cuando él les preguntaba que tierra pisaba, los de Kontrasta contestaban, tierra alavesa".

Sobresale en el pueblo de San Vicente de Arana su iglesia parroquial en honor a San Vicente Mártir, construcción del siglo XVI, en la que destaca su interior con dos altares superpuestos, único ejemplo de este tipo en Euskadi. También cabe señalar la ermita de la Virgen de Uralde que hemos dejado a nuestro paso en la entrada al pueblo, después de cruzar por el arroyo del Biarra.

Unas fotos y un buen trago de agua en la fuente que se encuentra en la misma plaza detrás de la iglesia parroquial, y reemprendemos la marcha por un sendero que nos lleva a la carretera A-3118 por la que vamos a tener que caminar para llegar a Sabando. Evitamos en todo lo posible el asfalto atajando por varios trechos las curvas que hace este tramo de carretera, para al final cruzar una parcela de cereal que en otras épocas del año no cabría la posibilidad de hacerlo. Una vez en Sabando (781 metros) cruzamos el pueblo sin más dilación tomando una pista que sale al final del mismo en dirección N que torna de inmediato en un desnivel con suave repecho que debemos superar como último esfuerzo en nuestra travesía de hoy, hasta llegar a los 950 metros de altitud. Una vez en este punto que forma parte de un gran plano, nos movemos entre numerosos senderos que hacen de esta zona un punto de posible confusión de no conocer bien el terreno. Se trata de una preciosa zona llena de quejigo o rebollo, arbolado de pequeño tamaño que nos limita la visión enormemente obligándonos a caminar por el sendero que hemos tomado, gracias a que Carlos es conocedor de esta zona y a que llevamos GPS que nos facilita totalmente el recorrido.

Hemos venido bajando sin apenas darnos cuenta, y en un determinado momento nos encontramos de frente, abajo en el valle, con la visión de los pueblos de Virgala Mayor y Virgala Menor. El camino que llevamos hace una curva de noventa grados en dirección S (780 metros) y toma un desnivel más acusado con vegetación más abierta que nos permite ver al poco rato el final de nuestra jornada de hoy. Este camino nos lleva hasta la misma orilla del río Berrón (650 metros) que cruzamos para tomar la pista de entrada a Arraia-Maeztu (665 metros), final de la jornada.

"La villa de Maeztu es la capital del municipio de Arraia y aparece con varios nombres a lo largo de su historia . El título de señorío le fue concedido por el rey Enrique II de Castilla el 12 de Mayo de 1369 en Alcalá de Henares "…"Por su enclave, la villa fue notoria en la guerra de la Independencia, pero tuvo más importancia en la primera guerra carlista, al ser baluarte del gobierno durante quince meses y hacer frente a Zumalacárregui en abril de 1835. Su prosperidad fue notable en el siglo XVIII, debido a las ferrerías que tenía, y posteriormente, a comienzos del siglo XX, con las minas de asfalto"…"Las casas de la villa, en su mayoría, han sido rehabilitadas"…"En la plaza Mayor se encuentra el Palacio de los Samaniego, del siglo XVII o XVIII, construido en piedra de sillería con las balconadas de hierro, el alero tallado y un gran escudo de armas. La villa cuenta con varias fuentes-abrevaderos, destacando la fuente de los Ocho Caños de 1865…Junto a la iglesia, en el lado sur de la torre, se levanta un cuerpo de menor altura que guarda un curioso reloj con el personaje conocido como "Papamoscas", que mueve la mano al dar las horas".

Son las 6 y media de la tarde y hemos andado casi 38 kilómetros, habiendo superado los 1.400 metros de altitud acumulada durante todo el recorrido. En el transcurso de la jornada nos han caído varios aguaceros de poca importancia que nos han obligado a quitar y poner ropa, si bien la mayor parte de la travesía la hemos realizado con bastante buena temperatura y sin sentirnos agobiados por el calor, que en muy pocos momentos también se ha hecho notar. Preciosa travesía y agradable jornada.

Agustín, el amigo de Juanjo nos recibe a la entrada del pueblo y nos acompaña para tomar unas "birras" y algún pintxo, antes de coger el coche los "giputxis" y los "navarricos" para volver hasta Zudaire. Josean hace "dedo" ya que tiene prisa por volver a Vitoria y el autobús no sale hasta las 20 horas; Carlos y yo nos quedamos haciendo tiempo y cogemos el mencionado autobús que nos deja en Vitoria sin más complicaciones.

Desniveles
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