sábado, 19 de mayo de 2007

Etapa 04: De Zestona a Donostia

En esta ocasión acometemos una jornada que va a permitirnos llegar a la primera de las capitales objeto de nuestro proyecto principal. Una vez más diversas circunstancias de los componentes del grupo no han posibilitado poder hacer antes esta nueva etapa. Dejamos los vehículos en Zumaia y cogemos un autobús que nos lleva hasta Zestoa, lugar donde llegamos en la anterior etapa y comenzaremos esta nueva. Antes de comentar el recorrido, hacemos un paréntesis para hablar de la población en la que iniciamos esta etapa.

Si bien ya existen vestigios de la vida por estos parajes desde hace unos 100.000 años, según se puede constatar por el yacimiento prehistórico de Idiakaitz, y de su entrada en la historia más reciente por la concesión por parte del rey de Castilla Juan I de la Carta Puebla, cuando empieza a ser más conocida esta población es a partir del siglo XVIII, circunstancia que queda claramente explicada en la propia mención histórica de su ayuntamiento cuando dice …"pero Zestoa es conocida sobre todo por su balneario". Allá por 1792 sus aguas fueron declaradas de Utilidad Pública y fueron premiadas en numerosas exposiciones internacionales, entre las que cabe destacar las de Madrid, Francfort, Niza, París, Burdeos y Ámsterdam. En 1830 vino a tomar las aguas el infante Francisco de Paula Antonio, hermano de Fernando VII, lo que dio enorme publicidad a los Baños de Zestoa. En esta época estas aguas empezaron a generar una incesante corriente turística con la finalidad de hacer uso de las mismas. Pocos años después el establecimiento, que ya se conocía en gran parte de España, veía ascender sin parar el número de agüistas que veraneaba en Zestoa, pasando de 980 en 1892 a 2.253 en 1908, cifra que se superó hasta llegar casi al doble (5.947 en 1927) en los "Felices Años Veinte".

Durante muchos años la población de Zestoa ha estado vinculada a esta actividad tan singular y, más concretamente, a la evolución turística del Gran Hotel Balneario de Zestoa, si bien en los últimos años está importancia ha ido perdiendo peso para la economía local.

Entramos "en harina" sobre la andada de hoy. El día está anunciado con muchas posibilidades de lluvia e iniciamos nuestra andadura (70 metros de altitud) con mucha humedad en el ambiente, suelo mojado por las tormentas durante toda la noche y con una temperatura de unos 13º, muy buena para andar. Nuestro destino más próximo nos lleva al pueblo de Aizarna al que llegamos después de superar una colina inmediata al mismo (Etxegarai Saletxe – 307 metros) y tras haber pasado por varias ermitas y un humilladero, la mayor parte por un cómodo sendero, si bien otra parte la hacemos por asfalto.

Aizarna (230 metros) se encuentra enclavada en un precioso valle que lleva este mismo nombre. Situado al pie del monte Ernio está considerado como una de los pueblos más antiguos del territorio y del cual surgió la fundación de Zestoa. Destaca por la presencia de una iglesia de estilo gótico dedicada a Ntra. Sra. De la Asunción, así como por la ermita de Santa Engracia donde tiene su sede una cofradía desde el año 1600. Se trata de un punto emblemático para los montañeros ya que desde este lugar se inicia la subida al monte Ernio.

Un nuevo repecho de subida por sendero de hierba húmeda nos remonta otra vez a la cota de los 300 metros, que volvemos a perder descendiendo por una fuerte pendiente embarrada hasta el lugar donde se encuentra el molino de Errotatxiki y las ruinas del Palazio Antzolaras (80 metros ) nombre que corresponde al río y también al reducido valle donde se encuentra ubicado. Este valle tuvo en su día una importante actividad industrial derivada de sus ferrerías y hoy conserva aún su carácter rural y apacible.

Dejamos este punto y de nuevo nos vemos obligados a remontar otro "repechón" por una pista bastante pronunciada, entre arbolado y abundante vegetación. La humedad es muy elevada y la sudada que llevamos es apreciable, así como los pies completamente húmedos por el constante caminar entre hierba mojada, circunstancia que vamos a tener que padecer hasta el final del recorrido.

La pista nos lleva directamente a bordear el caserío "Markeskoa" y, poco más adelante estamos entrando en las casas que componen el barrio de Urdaneta (365 metros) donde acaba la carretera GI-3162. Pasando muy próximo al cementerio, unos carteles anuncian inequívocamente la dirección que debemos tomar para llegar hasta la cumbre del Pagoeta, así como toda una ilustración referente al caballo de raza "pottoka" autóctono del País Vasco. Según algunos autores… "Pottoka es una raza de caballo (Equus caballus) que podría encuadrarse dentro del tipo de caballo celta, representado en la costa cantábrica por tres subtipos: el caballo galaico, en Galicia; el asturcón, en Asturias y la pottoka en el País Vasco". Al poco tiempo de continuar nuestro camino, podemos comprobar la presencia de varias manadas de caballos de este tipo, ya que por esta zona abundan bastante. En algunos tramos ha hecho acto de presencia la lluvia, sin demasiada consistencia pero si incordiando algo.

Primero por pista bien marcada y limpia, y más tarde por senderos de hierba, vamos tomando altura entre bosques de hayas que definen el acceso al Parque Natural de Pagoeta, por donde vamos a discurrir durante un buen rato, disfrutando de la naturaleza existente y, en este caso, no de las excelentes vistas que en días despejados se pueden contemplar. Ante la presencia de bastante corros de "senderuelas" (también conocidas por "correderas"), alguno del grupo se desmarca para llenar apresuradamente una bolsita que le permita completar la jornada con un buen revuelto. Las prisas vienen dadas por las exigencias "del guión" y la intransigencia que muestran para pararse un rato; en el fondo se trasluce la falta de cultura micóloga de "algunos" que la ocultan con cuestiones de otro tipo, como la lluvia, los pies mojados, los muchos kilómetros que aún quedan por recorrer, etc., etc.,…No debemos dejar de mencionar la existencia de varios túmulos en esta parte del recorrido.

Primero pasamos por el Urruztume (682 metros) y al poco podemos ya contemplar la cumbre del Pagoeta que con sus 714 metros de altitud va a ser la cota más elevada que vamos a realizar en esta travesía de hoy. El tiempo, como se ha mencionado, no nos acompaña en esta parte del recorrido impidiéndonos la niebla disfrutar del paisaje, circunstancia que nos obliga a continuar la marcha sin más preámbulos, iniciando un descenso por cómodo trazado de hierba, si bien se acumula la "mojada" que llevamos en los pies ya que las botas se encuentran absolutamente empapadas, con la incomodidad que esta circunstancia representa. En este descenso se aprecia la existencia de una antigua calzada y en algunos tramos la presencia en la piedra de rodadas producidas por los carruajes que en su tiempo transitaban por aquí. No llegamos a ponernos de acuerdo si estas marcas están producidas por ruedas o, como alguno asegura, por "patines" que se utilizaban sustituyendo a éstas.

Hemos llegado al pueblo de Aia (313 metros) y nos dejamos seducir por uno de los bares existentes donde nos metemos unas buenas cervezas acompañadas de un "pintxo" de chorizo que nos hace entrar en ambiente y nos deja el cuerpo perfectamente en orden.
Como ya se ha mencionado, Aia es el centro neurálgico del Parque Natural de Pagoeta en donde destaca su paisaje natural en el que se alternan prados y laderas, con frondosos bosques de hayas, caseríos y antiguos molinos, siendo singular la ferrería del siglo VIII que ha sido rehabilitada y donde se puede ver, como si de entonces se tratara, la manera en que se trabajaba el metal siglos atrás. "Otros puntos de interés son la cueva de Atxerri con pinturas rupestres, el dólmen de Arreta y el caserío de Iturraran, edificio del siglo XIV perfectamente rehabilitado y donde se encuentra el centro de información e interpretación del parque, sin olvidar el jardín botánico con más de tres mil diferentes especies de árboles y plantas".

Abandonamos este precioso pueblo de Aia en suave descenso que nos va llevar a la misma ría de Orio, pasando por diversos barrios (Azkorte, Sarobe, Oriondi y Amasportu) siempre por pista y senderos que no ofrecen ninguna dificultad, hasta llegar a la GI-3161 que dejamos al poco rato a la altura del barrio de Altxerri donde, próximos al puente del tren, cogemos una desviación que nos lleva por cómodos prados hasta la entrada de Orio, en la misma estación de ferrocarril.

Orio (10 metros) es un enclave de renombre en la costa cantábrica y si bien en siglos no muy lejanos su fama venía derivada de sus astilleros, de su actividad pesquera y del comercio del hierro como centro catalizador de las numerosas ferrerías existentes en la zona, en la actualidad destaca más por ser cuna de artistas como el escultor Jorge Oteiza o el cantautor Benito Lertxundi, sin dejar de lado su tradición remera y su exquisita oferta culinaria en pescados y carnes. Destacamos de Orio su casco antiguo con claro sabor medieval y el puerto de pesca que se encuentra en la misma plaza principal.

Hemos cruzado el puente y sin más continuamos nuestro recorrido cruzando a la misma altura de la iglesia de San Nicolás de Bari del siglo XVII, para tomar dirección hacia su cementerio que dejamos atrás superando la cuesta que nos sitúa en la ermita de San Martín (89 metros) preciosa construcción del siglo XIII renovada en el siglo XVI dedicada al patrono de los peregrinos. A esta altura se encuentra un albergue para dar acogida a peregrinos que están haciendo el Camino de Santiago, ya que la historia de Orio en los siglos XII y XIII toma gran importancia por resultar paso obligado del Camino de Santiago por la Costa de los peregrinos que desde Donosti se dirigen a Zarautz.

Vamos superando altura por el mismo trazado del Camino de Santiago, primero por carretera y al poco tiempo en pista empedrada que nos traslada a siglos anteriores, y en todo momento con claras indicaciones del recorrido que estamos haciendo, señales que nos vamos a dejar ya hasta llegar a la misma capital.

Sin apenas darnos cuenta nos encontramos en la misma cima del Kukuarri (359 metros), superando la última dificultad seria de este día en el que las continuas subidas y bajadas están empezando a hacer mella en nuestras piernas. Junto a la enorme cruz que existe en su cumbre, podemos apreciar una escultura de Jorge Oteiza (Ama Birjiña, 1953) y poco más, ya que de nuevo la niebla nos impide poder contemplar las magníficas vistas que en días claros se ven desde este lugar.

Un trazado muy bien pensado y coincidente con el Camino de Santiago nos permite acercarnos hacia el pueblo de Igeldo por una vía paralela a la carretera que por encima nuestro discurre, y que sirve de unión entre Orio y este barrio de Igeldo, pasando muy próxima del Mendizorrotz, monte que en esta ocasión no vamos a hacer ya que damos preferencia en nuestro recorrido al camino que estamos llevando.

Pasamos por diversas charcas que indican la existencia de la denominada "Ranita Meridional", ejemplar de rana característico de la zona, hoy en vías de recuperación. Se trata de un anfibio que en toda la cornisa del Cantábrico sólo habita en este lugar próximo al Mendizorrotz. Como muestra de su importancia y elevada presencia y "según el libro de Luis María Mújika "Euskal Toponimiazko Materialeak", este nombre de Igeldo viene de Igel (rana) y de Doi (sitio, lugar) y significaría ranero, o sitio de ranas".
Pasamos ya por el mismo pueblo de Igeldo (232 metros) y la incidencia urbana se hace notar por la abundante presencia de villas desperdigadas por todo el recorrido; el trazado discurre ya por carretera si bien vamos tomando diversos atajos por donde el tráfico de vehículos está prohibido, lo cual nos permite disfrutar de cierta tranquilidad en nuestra entrada a Donostia. Nada más llegar a Ondarreta una preciosa terraza de un bar nos seduce lo suficiente como para hacer una parada y tomarnos unas "birras" acompañadas de unas aceitunas. El resto del recorrido hasta los jardines de Alderdi-Eder en la misma plaza del Ayuntamiento, lo hacemos disfrutando del paseo por la playa de Ondarreta primero y la de La Concha después, dando por finalizada nuestra etapa de hoy en este punto.

Por supuesto que tras el final oficial y haciendo tiempo para coger el "Topo" que nos debe llevar de nuevo hasta Zumaia para recoger nuestros vehículos, reponemos las energías perdidas con unos "pintxos" de tortilla de patata y nuevas cervezas.

Desniveles
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