sábado, 21 de abril de 2007

Etapa 03: De Elgoibar a Zestona

Hemos tenido una prolongada ausencia en la continuidad de nuestro global recorrido dado que la "Semana Santa" con sus períodos vacacionales nos ha condicionado el poder coincidir los cuatro, sin embargo retomamos con muchas ganas nuestra andadura, partiendo de la localidad de Elgoibar a donde habíamos llegado en la anterior, y con el fin de llegar hasta Zestoa. En esta ocasión se nos ha incorporado un quinto montañero, se trata de Josean, amigo de Charli, con el que ha realizado numerosas escapadas a Pirineos e incluso acompañado en años anteriores en el transcurso de varias etapas de la GR 11. Es oriundo de la próxima localidad de Bergara y conoce perfectamente estos lugares.

Hemos quedado en Zestoa donde dejamos un vehículo y desde donde nos dirigimos a Elgoibar en otro coche al objeto de comenzar la andadura de hoy. Está anunciado un día en el que lucirá el sol, si bien en determinadas zonas se observa la presencia de fuertes nieblas que, como más tarde comprobaremos, nos van a acompañar en los primeros tramos de nuestro recorrido.

Mencionar la importancia de esta villa de Elgoibar en su aspecto industrial. La antigua Villamayor de Marquina es una población eminentemente industrial en donde se ubican buena parte de las empresas dedicadas a la fabricación de máquina herramienta hecho que le ha dado el apelativo de "Capital de la máquina herramienta". Elgoibar conserva el trazado urbano medieval con dos calles paralelas y una tercera que las atraviesa y plazas a ambos lados de las mismas, y se encuentra ubicada en el valle del Río Deva rodeada de montañas de una altitud que ronda los 800 o 900 metros; este río discurre de sur a norte y pasa por su casco urbano.

Saliendo desde la misma plaza del Ayuntamiento y la Iglesia, superamos la autopista que une Bilbao con Donosti tomando la carretera GI-3322 por la que seguiremos durante unos dos kilómetros. Desde el inicio podemos observar marcas que nos indican la correcta dirección hacia el Karakate, marcas que vamos a seguir abandonando el primer plan que consistía en una ascensión mucho más directa pero, presumiblemente, de más esfuerzo. Al poco de pasar por la ermita de San Roke en el barrio de Azkue (que reúne una sencilla portada gótica), tomamos una pista de hierba que después de superar una valla de madera nos lleva en constante pendiente y dirección S hasta el cordal que viene desde Maltzaga y donde confluye a la altura del caserío Iturbeberri, con la antigua subida, hoy en desuso y prácticamente borrada por razón de las obras de la autopista hasta Bergara.

Nos encontramos ya a 317 metros de altitud y el siguiente tramo se presenta más exigente, si bien en ningún momento existen dificultades de orientación ya que la pista es amplia y está bien señalizada, transcurriendo entre arbolado de pinos con la presencia de alguna que otra haya y de alerces, hasta llegar a una fuente que luce en su frente la leyenda "inaugurado en 1.930" y que nos permite un reconfortable buen trago de sus frías aguas. Al poco rato llegamos a un descampado desde el cual vemos muy próximas las antenas situadas en la cumbre del Karakate y por el cual accedemos hasta el mirador que se ofrece desde la Cruz de Peña Muneta (703 metros) y desde donde se puede contemplar enfrente una buena parte de nuestra etapa anterior con el Oiz, Urko, Arrate, Kalamua, el descenso por el río Saturio y la población armera de Eibar prácticamente a nuestros pies.

Retomamos la ascensión que en un breve repecho nos va a situar en la primera meta de nuestro recorrido de hoy, ya que llegamos sin más complicaciones a la cima del Karakate ( 756 metros) que se encuentra jalonada por una enorme instalación de antenas así como por singulares esculturas y paneles indicativos de la zona. Resulta algo decepcionante observar la presencia de varios vehículos en el aparcamiento que se encuentra en la misma cumbre, sin embargo es algo que debemos asumir como necesario para aquellas personas que quieren disfrutar del magnífico cordal que se nos ofrece en dirección E, a donde nos dirigimos después de las preceptivas fotos de la cumbre. Se trata del cordal que une el Karakate e Irukurutzeta denominado por el eminente paleontólogo y etnógrafo José María de Barandiarán como "Ruta de los Dólmenes" por la existencia de numerosos dólmenes y túmulos en todo su recorrido.

"Entre las costumbres a destacar en esta zona, señalar que desde tiempos inmemoriales el primer domingo a partir del día 3 de mayo se celebraba en Pagobedeinkatu una misa-romería. Ese mismo día, simultáneamente, se celebraba en Irukurutzeta otra gran romería a la que acudían vecinos de Soraluze, Elgoibar, Bergara, Azkoitia y lugares próximos. Al atardecer en ambos lugares se celebraba el rito del conjuro. Un vecino de Elosua, montado a caballo, daba tres vueltas alrededor de las cruces de Irukurutzeta y Pagobedeinkatu con el fin de "ahuyentar el pedrisco", asegurando mediante este conjuro el éxito de la cosecha".

Es un cordal que ofrece inmejorables vistas y que nos lleva en sueva ascenso y sin apenas esfuerzo por los montes de Akelarre (768 metros), Pagomuneta (774 metros), Sabue (833 metros), Atxolin (853 metros), Atxolintxiki (829 metros), Kurutzebakar (902 metros) hasta llegar al Kurutzezarra o Irukurutzeta (898 metros), lugar en donde tomamos dirección N para dirigirnos hasta el Alto de Azkarate (413 metros) después de haber bordeado otras cumbres de menor importancia (Urkiri, Zarrikoategana, Munoa y Untzon).

Hemos podido ver es esta última hora de nuestro recorrido las huellas de nuestros antepasados representadas por los túmulos de Gizaburua, Atxolin, Atxolintxiki, Aizkoin, Pagobedeinkatu y Kutebakaar, así como los dólmenes de Irbia, Nahasikogoena y Arribiribilleta, este último de singular belleza estética.

Dejamos a nuestros pies la salida del túnel en el Puerto de Azkarate y nos vemos obligados a transitar durante unos dos kilómetros en constantes subida y por el asfalto de la GI-3210, en dirección al barrio de Madariaga por el que pasamos y donde, por cierto, hay una fuente que nos permite a algunos remojarnos y beber buenos tragos de agua. Larra casi se introduce en una casa particular pensando que se trataba de un bar, dado que ya vamos pensando más en las "birras" que nos vamos a meter en breve que en otra cosa, sin embargo tenemos aún que subir unos cuantos metros más para llegar hasta el bar del Otarre Jatetxea, donde Josean se da cuenta que se ha dejado las gafas en la fuente de Madariaga….¡otro que iba ciego por las birras!.

Un merecido descanso y las cervezas nos ponen otra vez en posición para continuar nuestro recorrido, que lo hacemos evitando prácticamente la carretera por senderos bien localizados con anterioridad, si bien nada más reiniciar nos topamos con un repecho que nos deja "para el trapo", menos mal que es corto y nos permite reponernos rápidamente para poder disfrutar del recorrido que discurre por una zona de hayas y alerces (con una hoja nueva de enorme belleza), zona de origen cárstico alfombrado de hojas y con suave pisar. En este tramo nos topamos con un "nevero" curiosamente de forma cuadrada, bastante bien conservado.

Nos encontramos en la zona de Pagetazarreta, a 670 metros de desnivel, y acometemos la subida hacia el monte Kakuta, por pista bien trazada con sombra al inicio y totalmente descubierta más adelante y por la que subimos penosamente hasta alcanzar la altura aproximada a los 800 metros, donde nos desviamos a nuestra derecha por un sendero apenas perceptible al objeto de tomar la subida que nos llevará hasta el Kakuta, cima que logramos después de un duro esfuerzo ya que el último tramo es de gran desnivel, y las fuerzas a estas alturas y con la alta temperatura que llevamos resultan ajustadas. Hemos llegado al Kakuta (927 metros) que tiene un mirador desde donde se puede contemplar todo el Valle del Urola y en concreto las villas de Azkoitia y Azpeitia y el Santuario de Loyola, como si los tuviéramos justo debajo de nuestros pies, y nos es para menos ya que el desnivel existente por esta cara S es muy pronunciado. Nos encontramos en pleno dentro del Macizo de Izarraitz.

No vamos a referirnos a los dos centros urbanos importantes mencionados, pero sí es preciso hacer breve mención de Loiola y su importancia dentro del mundo católico. "El Santuario de Loiola se trata un impresionante conjunto monumental de estilo barroco, planta circular y rematada por una espectacular cúpula, construido entre los siglos XVII y XVIII en torno a la Casa Torre en la que nació en 1491 Iñigo López, que luego cambiaría su nombre por el de Ignacio. En 1550 fundó la Compañía de Jesús y murió en Roma en 1556, siendo canonizado por el Papa Gregorio XV en 1622".

"La Compañía de Jesús (también llamados Jesuitas) ha cambiado mucho a lo largo de los siglos. A inicios del siglo XXI es un mosaico de diferentes identidades, desde las más conservadoras con argumentos en contra de la ordenación de sacerdotes homosexuales en la reciente Instrucción de Benedicto XVI, hasta las más progresistas, como las de algunos jesuitas mexicanos, cercanos a grupos de extrema izquierda como el EZLN, o la APPO. Otro ejemplo de estas últimas posiciones fue la Teología de la liberación desarrollada por algunos jesuitas, entre otros sacerdotes y religiosos, en América Latina durante los años 1960 y 70. El hecho de tomar partido con los oprimidos ha sido a veces peligroso para los jesuitas. En 1989, el jesuita Ignacio Ellacuría y otros cinco religiosos de la Compañía, fueron asesinados por la Fuerza Armada de El Salvador".

Siguiendo con nuestro recorrido, hemos tomado un prolongado descanso en la cumbre del Kakuta reponiendo fuerzas y contemplando las vistas a nuestro alrededor . No muy lejos ya podemos ver la antena próxima a la cumbre del Erlo, a donde nos dirigiremos para completar los montes en la jornada de hoy.

Una rápida bajada hasta el collado con el Xoxote, que en esta ocasión dejamos a un lado, nos vuelve a situar a 822 metros de altitud debiendo superar unos 100 metros con bastante desnivel. El Sol sigue pegando de pleno y nuestro ritmo se ha reducido considerablemente respecto al inicio de la jornada. Más tarde tomamos la pista que nos va a llevar directamente a la cima y que discurre en constante subida hasta el mismo pie del Erlo (1.030 metros) al que accedemos sin más dificultades. Abajo, hacia el N, ya podemos ver Zestoa meta de nuestra etapa.

De vuelta a la pista tomamos un sendero más abajo de la torre de antenas existente, que se insinúa por el hayedo y va tomando más claridad a medida que vamos bordeando en dirección O esta cima del Ezkorta, girando después en dirección N ( 826 metros) para tomar con claridad por una calzada medieval en bastante buen estado que pasa entre más hayas y nuevos bosques de alerce, y que en cómodo andar nos posibilita un descenso prolongado, con buena sombra la mayor parte del mismo. Llegamos al caserío Ondarbaso (352 metros) y las provisiones de agua ya las hemos apurado casi en su totalidad, por lo que un buen trago de agua de la fuente del mismo caserío nos permite reponer líquidos ya que la "sudada" es importante, puesto que el calor nos viene acompañando la mayor parte de recorrido.

En este mismo punto la pista se sustituye por una estrecha carretera asfaltada que nos va a llevar directamente hasta Zestoa, después de andar por ella unos dos kilómetros más. Hacemos la entrada por encima de donde está situado el campo de fútbol, en la parte S del pueblo y al otro del río Urola, en la zona de Zubiaurre, cruzando el puente del mismo nombre que separa ambas orillas y que nos lleva a la misma plaza. En la misma entrada del Puente de Zubiaurre, al que se considera heredero del paso sobre el río mandado construir por Juan I, a la altura de la Fuente de los Cuatro Caños del siglo XVIII, allí situada, la calzada se bifurca siguiendo el trazado de la red viaria de origen medieval.

Vemos que un equipo de fútbol está concentrado al pie de la fuente durante el descanso del partido que están realizando, y nos vemos obligados a interrumpir las instrucciones que están recibiendo sus jugadores por parte del entrenador, al objeto de poder acceder a beber en su fuente…¡cosas del fútbol modesto y del calor del día!.
Cerramos la jornada con una visita a un bar próximo donde nos metemos "entre pecho y espalda" unas cervezas y varios pintxos, para reponer energías. La travesía ha resultado muy agradable, habiendo transcurrido por parajes de verdadero "encanto" por sus variedad de arbolado, abundancia de hierba, con vistas excepcionales … en suma, ¡ha resultado muy bien!.

Desniveles
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